
No sé nadar, nunca aprendí. A lo mucho hago el intento de no ahogarme, eso sí me sale, supervivencia que le llaman. Ni modo, hasta que no tenga el dinero para salir por el aeropuerto la natación será una posibilidad. Ahora, estimado lector, usted se preguntará ¿Por qué tan urgencia de salir? (Al efectuar esa pregunta pongo cara de indignado) ¡Acaso no leyó el título de este post! ¡Mierda!
En fin, es probable que quien lea esto sea extranjero o un connacional altamente desmemoriado y no sepa de lo que estoy tratando. Las elecciones en el Perú enferman a cualquiera, lo dejan grave sea votante o votado, tanto así que un postulante a la presidencia en 1990 se fue del país y cambió su nacionalidad. Ahora es un premio Nobel pero esa es otra historia.
Podrían acusarme de renegón extremo pero creo que razones me sobran, sólo hace falta ver que desde la publicidad --ya dejó de ser propaganda--, hasta el discurso (¿Hay discurso? Ah, cierto, las dos palabras que dice el candidato después de los conciertos de technocumbia y demás parafernalia) terminan siendo un espectáculo barato en calidad pero que cuesta mucho, bastante, más aún cuando comparamos mi cuenta bancaria con lo que pagan los candidatos...Acepto donaciones.

Se viene el gran circo, regresa una vez más, lo hace cada cinco años. Y siempre comienza utilizando los recursos mediáticos, es decir, y nunca faltan, los animales amaestrados de la prensa reaccionaria que se prestan para la estupidez y la distracción ¿Nos traerá alguna novedad esta vez? Lo dudo pero estamos en el Perú y aquí nada sorprende. Nada.

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